Cuando no se dan los resultados

Llevo toda una vida haciendo deporte y éste fue un proceso que me llevó a buscar nuevos horizontes y trazarme nuevas metas.

En el colegio montaba bici de montaña y luego en el servicio militar me tocó aprender a correr. En la universidad me dediqué a escalar en roca y subir montañas. Hace un tiempo retomé la corrida y empecé a participar en carreras de 10 kilómetros, 15 kilómetros, 21 y hasta maratón.

Hace 3 años vivo con Isa, mi esposa, en Machetá Cundinamarca donde toda la magia de PURA CREMAS sucede y donde crece nuestro proyecto de jardines productivos. Este lugar esta rodeado de montañas muy quebradas repletas de caminos que ofrecen paisajes increíbles durante sus recorridos. Encontré un lugar maravilloso para correr en la montaña.

Cada vez con mayor motivación comencé a participar en carreras por diferentes lugares increíbles y teniendo cada día mejores resultados. En ese momento, sentía que tenía posibilidades de hacer buenas carreras y por que no, un podio. Y sí, logré un podio en mi categoría en la segunda carrera que corrí. Esto, alimentó mi motivación y decidí seguir el proceso con una entrenadora para mejorar mis resultados.

Mi próxima meta sería una maratón de montaña. Son 45 km con 2.200 metros de desnivel. El entrenamiento para una competencia de este tipo es muy riguroso, pero además tenía los ojos puestos en el podio para mi categoría. A medida que pasaba el tiempo mi cuerpo asimilaba el entrenamiento y esa disciplina rigurosa con que estaba llevando mi proceso me daba la confianza de pensar que podría conseguir un muy buen resultado. Me sentía invencible.

El fin de semana pasado fue la carrera y decidí retirarme antes de terminarla por una molestia estomacal que no me dejó asimilar la hidratación. No podía creer que me estuviera pasando eso. El plan y los resultados esperados eran muy diferentes a los propuestos. Sentí mucha frustración y tristeza, pero para mí era imposible seguir por los calambres que tenía.

Entonces me senté y reflexioné sobre lo que me estaba pasando. Me di cuenta que realmente lo más importante cuando uno se traza metas es el proceso, puesto que depende 100% de ti. Aprendes de ti, del medio donde haces tu práctica, te das cuenta de que tan valioso es la ayuda de las personas que están a tu lado, y sobre todo, aprendes de la valía que tienes cuando te comprometes contigo mismo. Aprendes que el resultado no depende de ti, que hay muchos factores que no puedes controlar ni cambiar, pero si aceptar. Acepté ese resultado y finalmente me enseñó mas que un podio. Me enseñó a ser compasivo y cariñoso conmigo y no juzgarme por el resultado.  Cuando entendí eso me liberé de muchas creencias que tenía frente de mi.

Ahora sigo entrenando para otra competencia con el mismo ánimo de siempre, con la motivación viva y con los ojos puestos en el mismo lugar. La gran diferencia ahora, luego del aprendizaje logrado es que ya no me aferro al resultado, sino más bien gozo y aprendo de cada momento del entrenamiento y de la competencia.

Dá lo mejor de ti, gózate el proceso y suelta el resultado que éste llegará en su momento. “PURO DEPORTE. PURA CONSCIENCIA”

Por Felipe Hurtado O.